Antes de comenzar con el desarrollo de este documento, considero oportuno dar una breve definición de lo que se conoce actualmente como blockchain y contrato inteligente, las cuales obvio no son del autor de este trabajo, han sido sacadas y resumidas de lo que los estudiosos de estos temas han escrito hasta el momento.

Al respecto, por blockchain o cadena de bloques se entiende como un libro gigantesco de contabilidad, en el cual los registros (los bloques), están enlazados y cifrados para proteger la seguridad y privacidad de las diversas transacciones para las cuales se usa el blockchain. Es decir, en otras palabras, es una base de datos distribuida y segura que registra bloques de información y los entrelaza para facilitar la recuperación de la información y la verificación de que ésta no ha sido cambiada. La cadena de bloques de información es almacenada por todos aquellos nodos de la red que se mantienen en sincronía con ésta.
Pretende representar una cadena de bloques que se enlazan entre sí, conectando el bloque actual con el anterior y así sucesivamente hasta llegar al bloque origen.

El blockchain, es una palabra que se puso muy de moda en los últimos días, además es un concepto que viene a revolucionar diversos ámbitos no sólo el financiero.

¿Qué se entiende por contratos inteligentes?

Se trata de contratos que tienen la posibilidad de cumplirse de forma automática una vez que las partes han acordado sus términos. Al igual que los que conocemos y que se van documentado en papel, los contratos inteligentes cuentan con elementos esenciales como son: consentimiento, objeto y licitud.

No obstante lo anterior, difieren en tres factores: el modo de escritura, su implicación legal y el modo de cumplimiento. Pero en lo especifico a que me refiero: Los contratos que se elaboran en papel son escritos en lenguaje natural, es decir en el idioma implicado, existiendo el acuerdo entre las partes se procede a firmar para garantizar el cumplimiento de obligaciones reciprocas entre las partes, lo cual nos lleva a su implicación legal ya que un contrato en papel tiene costos implícitos ya sea por la jurisdicción donde se encuentren los involucrados, o bajo la que quieran llevar a cabo el contrato y donde se tenga que cumplir con ciertos requisitos, como recurrir a una notaría. Por otro lado, su modo de cumplimiento está sujeto a la interpretación de las partes, que puede llegar a favorecer a una más que a la otra.

En cambio, los contratos inteligentes vienen a ser programas informáticos que no están escritos en lenguaje natural, sino en código virtual. Son un tipo de software que se programa, como cualquier otro software, para llevar a cabo una tarea o serie de tareas determinadas de acuerdo a las instrucciones previamente introducidas. Su cumplimiento, por tanto, no está sujeto a la interpretación de ninguna de las partes: si el evento A sucede, entonces la consecuencia B se pondrá en marcha de forma automática. No se requiere de ningún intermediario de confianza (como una notaría), pues este papel lo adopta el código informático, que asegurará sin dudas el cumplimiento de las condiciones y por lo tanto, se reducen sus tiempos y los costos significativamente.

Por medio de la siguiente imagen elaborada por BBVA se puede ver la lógica de los smart contracts o contratos inteligentes.

Con los contratos inteligentes, muchos de los servicios prestados por intermediarios, incluidos los corredores y agentes, ya no son tan necesarios; de hecho, existen actualmente plataformas (compañías digitales), donde se custodia el dinero de compraventa de inmuebles, autos y bienes de alto valor donde se “protege” el dinero involucrado durante la operación de compraventa, y funcionan precisamente con la creación de contratos de esta naturaleza que se utilizan durante el proceso de compraventa del bien.

Una vez que se ha creado el contrato de (promoción, compraventa, custodia, etc), los participantes pueden utilizar su firma electrónica avanzada de forma “segura” y online.  Al colectar todas las firmas necesarias, esta clase de compañías digitales crean una cuenta bancaria de custodia (cuenta concentradora), donde el dinero del comprador es resguardado mientras el proceso notarial (si es el caso), se lleva a cabo.

El dinero es enviado a la parte vendedora al terminar el protocolo de firma de escrituras, protegiendo así al comprador contra posibles fraudes o irregularidades en el proceso. Las ventajas que dichas compañías dicen tener son las siguientes:

  • Protección para el comprador al resguardar sus recursos en las operaciones de compraventa.
  • Dispersión automática de comisiones al agente inmobiliarios al terminar el proceso de compraventa.
  • Identificación inmediata de los participantes (PLD y KYC).
  • Rapidez en la creación de expedientes digitales para los notarios.

Una vez definido lo anterior, podemos entonces centrarnos en decir que el blockchain está convirtiéndose en un agente transformador de un sin número de cosas, por ejemplo, el Derecho. Efectivamente, en esta época los abogados seremos testigos del surgimiento de una nueva etapa de lo que hoy conocemos como ese conjunto de normas que regulan el actuar en la sociedad, aunque no es probable que las cosas cambien pronto, la transformación está llegando. Según un artículo de la revista Fortune, en dos o cinco años, los cambios y el uso de blockchain podrían ser profundos.

El artículo menciona lo siguiente: “Piense en lo que es una corporación: en cierto nivel, una corporación es su historial. En última instancia, cada transacción y documento corporativo podría grabarse en la cadena de bloques, creando un registro inmutable de todos los actos corporativos”.

Más allá inclusive, lo que también hoy conocemos como jurisdicción estará mutando. La jurisdicción como sabemos, se define como el territorio geográfico donde un Estado tiene la atribución de aplicar y hacer cumplir la ley, sin embargo, este concepto se opone a las actividades llevadas a cabo en una cadena de bloques donde no existen espacios físicos pertenecientes a una soberanía, así como tampoco marcos jurídicos ya que la esencia de la cadena de bloques es la descentralización y la distribución del poder, estas condiciones han producido dudas jurídicas ya que no existe un consenso en la manera en que debe ser regulada, teniendo en cuenta que las redes entre pares sobre las que funciona la cadena de bloques no tienen una ubicación física definida.

Por lo anterior, en el caso de existir controversias no queda claro cómo deben resolverse en virtud del desconocimiento de la jurisdicción a aplicarse; en este sentido, es relevante establecer la jurisdicción que debe aplicarse frente a la posibilidad de controversias. Lo anterior, podemos estar seguros, llevará a la creación de nueva jurisprudencia, pero una jurisprudencia renovada o 2.0. 

Vale la pena señalar también que otras áreas de carácter legal pueden llegar a ser trastocadas por estos aspectos, por ejemplo los derechos de propiedad intelectual, donde el blockchain puede ayudar proporcionando prueba o evidencia de creación o de existencia de cualquier clase de contenido almacenada en una cadena de bloques la cual puede servir para impedir el uso no autorizado de obras amparadas por derechos de autor o propiedad intelectual, pero más importante, de evidencia legal ante un juzgado,  donde la gestión de la propiedad intelectual puede hacerse más sencilla a través de la programación y ejecución de contratos inteligentes que establecen, por ejemplo, los términos de venta, distribución y licencia de los derechos de autor. Las licencias pueden ejecutarse automáticamente y los creadores pueden recibir pagos por el uso de sus obras en tiempo real.

Un último aspecto que también resulta importante mencionar por su trascendencia, es el relacionado con los Registros Públicos ya que como sabemos, estas entidades mantienen aún mucha información en papel a pesar de que el almacenamiento digital ya no es algo nuevo. De hecho, la gestión de estos registros físicos toma mucho tiempo, genera altos costos, aumenta el riesgo de errores y compromete seriamente su seguridad e integridad. Los sistemas de registros públicos deben generar confianza a sus usuarios.

Ahora bien, tomando en cuenta que la cadena de bloques es un sistema inmutable, distribuido, neutral, abierto y resistente a la censura, sería algo muy conveniente que la administración pública empezara a estudiar estas alternativas tecnológicas, sobre todo para la gestión de los datos públicos (identidad, salud, propiedad, etcétera) con el fin de hacerlos más confiables, oportunos, transparentes y seguros, libres de toda manipulación.

Finalmente, como hemos podido analizar, el blockchain es una tecnología por demás innovadora que va a transformar muchas instituciones como las conocemos tanto de carácter público como privadas. En este sentido, considero que los abogados debemos introducirnos más a esta clase de situaciones y dejar al lado muchas cosas como las aprendimos hace tiempo en las aulas.